Su albácea, la protectora de su obra

 Un sombra blanca detrás de Borges. La mujer de su vida, la que lo acompañó durante más de tres décadas. Es su albacea, la protectora de su obra. Pero pensarla así, como una línea que bordea la figura del gran escritor argentino es pensarla mal, de forma errada. María se convirtió en su secretaria, en su compañera y más tarde, en 1986, meses antes de su muerte, en su esposa.

Después del fallecimiento de Borges, ella se encargó de la sobreprotección de la obra de Borges, por lo que también se la conoce y tenemos dos casos. Uno: Borges, el libro de Adolfo Bioy Casares. Son anotaciones sobre conversaciones informales que mantuvo con Borges y escenas cotidianas.-Dos: El aleph engordado de Pablo Katchadjian, un libro de muy pequeña tirada que se publicó en 2009 como un artefacto lúdico: el autor, que en ese entonces tenía 32 años, extendió el famoso cuento de Borges hasta formar una nueva obra: la posibilidad imaginaria de que Borges hiciera de ese cuento una novela. Un gesto artístico, una resignificación, podría decirse. Kodama lo llevó a juicio y Katchadjian estuvo muy cerca de ser condenado por plagio. 

Como sabemos, según lo establece la Ley 11.723 en su artículo 4 inc 2, van a ser titulares de la obra después del fallecimiento del autor sus herederos o derechohabientes, tal como lo es Maria Kodama en este caso. Por lo tanto, es ella quien va a tener el derecho de reclamar cuando las obras de Borges sean recitadas, representadas, ejecutadas públicamente, o se realizará difusión pública de estas sin autorización.




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